Estrategia con sentido: cuando el marketing digital se convierte en narrativas que conectan
- Natalia Arreola

- 30 jun 2025
- 3 Min. de lectura
Por Natalia Arreola y Lourdes Bárcena
En un ecosistema digital marcado por la inmediatez, generar engagement auténtico exige algo más que presencia: requiere contenido con propósito. Hoy, las audiencias buscan marcas que comuniquen desde lo que son, no desde lo que venden. Es ahí donde las historias juegan un papel clave: cuando un mensaje está construido desde la emoción, este tiene el poder de generar conexión, identificación y memoria.
Contar historias en marketing digital no significa adornar los datos con palabras bonitas, sino traducir los valores de una marca en mensajes que despierten algo en quien los recibe, ya sea una emoción, una reflexión o una acción concreta. El contenido que conecta es aquel que responde a una necesidad emocional, no sólo informativa.
Diseñar estrategias que sostengan esa conexión en los distintos puntos de contacto digital, desde una campaña hasta una pieza de contenido orgánico, es un desafío que exige claridad narrativa, consistencia visual y un entendimiento profundo del usuario.
Al final, toda estrategia verdaderamente efectiva parte de reconocer que, incluso en el plano digital, los usuarios no quieren consumir contenido vacío y sin proósito, sino sentirse conectados con una marca que tenga la sensibilidad suficiente para construir vínculos reales y que entienda las necesidades de su público.
El storytelling es un concepto que resuena en todas partes y que, el día de hoy es la base de las estrategias de comunicación que conectan emocionalmente con la audiencia. Sin embargo, no basta con contar buenas historias: el storydoing es la evolución, el paso del decir al hacer.
Se trata, no sólo de crear narrativas que puedan alinearse con los valores del público, sino llevar a cabo acciones concretas que los respalden y que construyan credibilidad.
Un ejemplo de esto puede ser una marca que promueve la inclusión o la diversidad en sus mensajes. ¿Qué sucede si eso no se refleja en su cultura interna, en sus productos o en acciones concretas? Se rompe la coherencia, y por ende, la confianza del público. Es aquí donde entra el storydoing: le da fondo a una narrativa que se convierte en una verdad.
Al momento de crear narrativas que conecten, define un propósito que guíe tu estrategia:
1. Empieza por el "por qué: ¿Qué problemática resuelves?, ¿qué te inspira?, ¿qué impacto buscas generar?
2. Cuenta tu historia: Todas las marcas tienen una. Su inicio, misión, visión y valores.
3. Asegúrate de tener un mensaje coherente:Valida si lo que dices se ve reflejado en lo que haces.
4. Lleva tu propósito a la acción: Crea experiencias que le den vida a tu narrativa, desde campañas, activaciones o colaboraciones.
5. Comunica con empatía: Usa un lenguaje cercano, visual y con mensajes honestos.
6. Escucha, aprende y evoluciona: Este camino es un proceso y una forma de ser, no un destino.
En esencia, el ser humano busca vincularse: entender y sentirse entendido. Incluso en entornos digitales, aparentemente impersonales, persiste esa necesidad de conexión genuina. Por eso, las audiencias responden con mayor fuerza a los mensajes que transmiten cercanía, vulnerabilidad y propósito.
En un mar de contenidos automatizados, el marketing que toca fibras emocionales se vuelve un ancla: le recuerda al usuario que, detrás de cada mensaje, hay una historia, una intención y una marca que quiere hablarle como persona, no como consumidor.
Contar buenas historias tiene el poder de tocar el corazón, pero cuando esas historias se transforman en acciones que se pueden ver y sentir, generan una conexión profunda que permanece en la memoria. Una estrategia en donde se encuentran la emoción y la acción engancha a la audiencia porque actúa como un discurso con sentido y cohesión. Es ahí donde nace el verdadero valor de una estrategia con propósito: fortalecer la reputación y dejar huella con el tiempo.


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